Creciendo me pudro internamente.
Hoy viaje largo hacia mi salvación, ronque en el viaje y suspire, me di cuenta del eco de mi voz y me sorprendí. Capaz escuchándote me refresco la memoria, en los candados de los reencuentros está la belleza de los seres y sus relaciones, darse cuenta de lo hermoso que puede ser no dejar mancharse y florecer con las palabras. El enredo de tu inconclusión determina la respuesta, tanto respirabas con tristeza que no pude dejar de verte, en la atmósfera solo giraba un destello de miseria que contagiaba en la conversación un latido. Pecaminoso pensamiento de liberación y desesperada ira de sabiduría nos une en un hilo desdichado de querer revolver nuestro pasado y volverlo realidad. Desafortunado aquel que no siente el misterio de los puentes, son aquellos que entre clavos nos llevan hacia el otro lado. En tu casa te esperaban sermones sin sentido, en el estomago tu furia no dejaba de maltratarte, no se que fue de ti pero espero verte mañana, la incertidumbre de tu inseguridad...